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El lobo de Scorsese

DiCaprio lo borda, otra vez.  Sorprendetemente, o no tanto, ha vuelto a realizar una interpretación en la que lo da todo, hasta el límite, y no se le ha vuelto a reconocer. Este año se postulaba como ganador al mejor actor de la edición anual de los Premios de la Academia de Cine -también llamados Oscars- y ha vuelto a ser ignorado. Independientemente de esto, El lobo de Wall Street es una película que se disfruta, y de que manera.

Martin Scorsese dirigiendo a Leo DiCaprio en la película

Martin Scorsese dirigiendo a Leo DiCaprio en la película

Voy a estrenar la sección de críticas de este, nuestro blog, con una película que he tenido el placer de ver recientemente. Martin Scorsese, director de obras maestras como Uno de los nuestros (1991), Toro salvaje (1980) o Casino (1995), desde hace unos años parece haberse reconvertido en un director de películas correctas y académicas, sin abandonar su inconfundible sello en muchas ocasiones (montaje nervioso, secuencias violentas, diálogos rápidos) que se deja ver en Infiltrados o El aviador, por ejemplo. Ahora ha decidido premiarnos con esta película, basada en la vida de Jordan Belfort (es una historia real) y que trata acerca del ascenso y caída de un broker de Wall Street, que llegó a amasar tanto dinero que lo tiraba a la papelera, literalmente.

Leonardo DiCaprio lo interpreta con su habitual solvencia y con algunos de los tics, que quizás son más propios de actores que los utilizan para lucirse (sobre-actúa en ocasiones) pero hay que saber hacerlos sin caer en la repetición, y no deja de ser una actuación intensa, que logra transmitir la locura que debe de ser ganar tal cantidad de dinero y convertirse en un multimillonario de la noche a la mañana. Te llegas a creer al personaje y a pesar de que la mayor parte del tiempo uno ve a DiCaprio actuando haciendo de broker de la bolsa, acabas creyendo que DiCaprio es realmente broker de la bolsa y no actor.

DiCaprio y Jonah Hill en una de las escenas más famosas de la película

DiCaprio y Jonah Hill en una de las escenas más famosas de la película

Acompañado por una serie de actores, entre los que brillan especialmente Jonah Hill y un episódico pero reconfortante Matthew McConaughey en un papel genial (mítico es ya su canción “con el pecho”), la película baila entre lo absurdo y lo desternillante, a pesar de tratar un tema tan espinoso como la vida de los brokers de Wall Street, gente sin escrúpulos y que no duda ni un segundo en aprovecharse de la confianza que las personas normales deposita en ellos, junto con sus ahorros, para venderles humo y enriquecerse a su costa. Algo tan cercano que ha sucedido hace bastantes pocos años en la sociedad actual, ya que seguro que la crisis económica mundial, de la que apenas estamos saliendo, tuvo algo que ver con esto en sus inicios, tema que cuenta muy bien la película Margin Call (2011) por cierto. También aparecen mi querido “coach” de Friday Night Lights (serie que todo el mundo debería ver) Kyle Chandler, Margot Robbie, el director Rob Reiner, Jean Dujardin (The Artist) o Jon Bernthal (The walking dead).

Una muestra de lo absurdas que son algunas de las escenas de la película

Una muestra de lo absurdas que son algunas de las escenas de la película

Cuesta creer que todo lo mostrado en esta obra de Scorsese sea real, pero testimonios así lo confirman. Por ello es lógico en cierta manera, que la película haya sido criticada, principalmente, por no posicionarse nunca en contra de estos “lobos” de Wall Street y mostrarlos incluso como gente lista (que seguro que lo eran) y simpática. Las secuencias de fiestas en las que los personajes muestran su felicidad más absoluta (gracias a algo más que dinero), con ralentizaciones de cámara para hacernos meter en esos intensos momentos, o los planos de DiCaprio hablando a cámara, para hacernos sentir partícipes, son sólo algunos ejemplos del sello de Scorsese. Mención especial merece toda la escena de DiCaprio volviendo a casa para ver a Jonah Hill, hasta el culo de drogas, completamente absurda hasta decir basta, pero que no desentona en lo mostrado hasta ese momento.

La película no deja de ser un retrato frío de un grupo de gente, que Scorsese no está obligado a criticar ni a juzgar, ya que su labor es limitarse a mostrar lo que sucedía de forma entretenida para que no nos resulte aburrido. Pero es curioso conocer a tan pintorescos personajes, que a pesar de terminar siendo unos perdedores la mayoría de ellos (recordemos que la vida real no termina nunca bien) se acaban volviendo hasta personajes entrañables, lo cuál tiene un mérito bastante grande.

Eso si, cuando la película acaba, a uno le dan ganas de coger sus bártulos e irse a Wall Street a probar fortuna. Por desgracia gente como esta, la tenemos en más lugares, y cerca, de lo que pensamos.

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